martes, 8 de agosto de 2017

La organización de los juegos en la antigua Roma


Desde la más remota antigüedad, los juegos públicos guardaban relación con los actos religiosos, tanto en Roma como en Grecia. Dichos juegos se ofrecían a los dioses para ganar su favor, o como muestra de gratitud por la ayuda recibida. Eran el votum, es decir, la promesa o voto que se hacía a una deidad para atraerse su protección o la ofrenda en sí. El votum podía consistir en una estatua, un templo o en la celebración de los juegos, y se basaba en el principio del do ut des (doy para que me des).

Los votos podían ser privados, (realizados individualmente mediante las llamadas ofrendas votivas), militares o públicos. Los juegos eran votos públicos, vota pro salute rei publicae (votos por la seguridad de la República), organizados al principio por los colegios de sacerdotes. Después los encargados eran los nuevos cónsules, elegidos cada uno de enero según una fórmula que pronunciaba primero el sumo pontífce. El cónsul inauguraba el nuevo año con un sacrificio a Jupiter Optimus Maximus en el Capitolio. Le eran transmitidos los auspicios después de haber pedido el asentimiento de los dioses, pues su acceso al cargo tenía que ser aprobado por ellos para ser investido con el imperium. Tras los auspicios, el nuevo cónsul se vestía en su hogar con la toga praetexta y procedía a la salutatio, a la que acudían todos aquellos que deseaban felicitarlo. Después marchaba en procesión, acompañado de senadores y amigos hacia el Capitolio para hacer el sacrificio y los votos por el bienestar de la comunidad.

Cuando se crearon los ediles, el deber de preparar los juegos recayó sobre ellos, mientras que los magistrados más altos sólo los supervisaban. Durante el Imperio se añadieron vota pro salute principis especiales, en los que el pueblo se reunía para ofrecer los juegos a la salud del emperador.


El Estado pagaba el gasto, al menos en su mayor parte. Se financiaban con el tesoro público o bien mediante el botín capturado al enemigo, pero con el tiempo llegó a no ser suficiente con el dinero público, y los ediles, y más tarde los funcionarios imperiales nombrados para la preparación de los ludi circensis, con frecuencia tenían que gastar de su bolsillo. Augusto se reservaba para sí la organización de los más caros, nombrando a tal fin un oficial de la corte (curator ludorum). La admisión de los espectadores a los juegos era gratuita, y quienes ayudaban a financiarlos podían repartir entradas. Para el patrocinador era una magnífica ocasión de hacer ostentación de su riqueza al tiempo que mostraba su intención de compartirla con el pueblo, algo muy conveniente para aquellos que deseaban alcanzar el consulado. Los gastos eran cuantiosos, puesto que las fiestas religiosas a las que estaban asociados incluían banquetes públicos y a veces incluso obras, como la de restauración de templos.

Durante el Imperio el número de juegos anuales se incrementó enormemente: podían organizarse por el cumpleaños del emperador, el aniversario de su ascensión o los días en memoria de los difuntos de la familia. Cualquier ocasión era buena para ganar el favor del pueblo con estos brillantes espectáculos.

En una época tan antigua como la de los reyes se dice que ya tenían lugar en el circo carreras de caballos y carros. Posteriormente se añadieron representaciones escénicas. Las luchas de gladiadores, al principio preparadas por individuos particulares, pronto se convirtieron en una característica importante, pero la competición de gimnasia y música, tan popular entre los griegos, nunca llegó a ser algo muy apreciado por los romanos. Sin embargo, Nerón instituyó un certamen que consistía en carreras de caballos y en competiciones gimnásticas y musicales en las que tomaba parte él mismo.

La naturaleza de los juegos requería distintas adaptaciones: el lugar apropiado para las carreras de caballos y carros era el circo, mientras que las luchas de gladiadores y fieras tenían lugar en el anfiteatro y las representaciones en el teatro. Los juegos en el circo eran precedidos por un solemne desfile llamado pompa circensis. En él aparecía primero el magistrado que los patrocinaba, en un carro bellamente engalanado. Le seguían jóvenes patricios a caballo y a pie, los aurigas y atletas, bailarines, músicos y los sacerdotes que portaban las imágenes de los dioses.

Se dice que los juegos más antiguos fueron fundados por Rómulo y consistían en carreras de carros en el Campo de Marte. Los ludi romani, que datan de la época de los reyes, se celebraban en honor a las tres deidades capitolinas. Al principio sólo duraban unos pocos días, pero Augusto los amplió del 4 al 19 de septiembre. Los gastos que conllevaban eran tan elevados que los ediles recogían dinero de todas las provincias del Imperio para poder financiarlos.

Los juegos fúnebres formaban parte de los funerales y solían consistir en combates de gladiadores. Era una costumbre muy antigua y extremadamente bárbara en un principio, pues se degollaba a esclavos o a cautivos ante la pira funeraria o la tumba del difunto al que se pretendía honrar, para, de ese modo, aplacar a los espíritus de sus antepasados. La costumbre se suavizó con el tiempo, permitiendo que las víctimas combatieran entre sí para poder defenderse y salvar la vida. Teodorico, rey de los godos, abolió definitivamente estos juegos en el siglo V.

13 comentarios:

  1. Oh, sí, no me resulta extraño que Nerón saltase a la arena a lucirse, recitando aquellos ramplones versos de los que Séneca se quejó en su despedida del emperador. Imaginarlo haciendo ejercicios gimnásticos ya me cuesta más.
    Beso su mano.

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    1. Pues en su juventud fue un gran atleta. No siempre fue Peter Ustinov.

      Feliz tarde

      Bisous

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  2. Historias terribles, donde la vida humana no significaba nada. No se puede negar; Neron estaba loco de remate.

    mariarosa

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    1. Llevamos dentro la violencia. Avanzan las tecnologías, pero no la naturaleza humana.

      Feliz día

      Bisous

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  3. Las raíces de las actuales reuniones deportivas (sobretodo la de mayor rango: Los Juegos Olímpicos) que compartieron Roma y Grecia. Ya eran costosos por lo que cuenta (y quizás había también corrupción en su financiación...)

    Besos Madame

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    1. Ahí debía de haber de todo, Manuel. Somos sus herederos, y se nota.

      Feliz día

      Bisous

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  4. Civilización violenta, pero no menos que las que le rodeaban. Roma encerraba en sí misma las más grandes contradicciones: levantaba acueductos, termas, bibliotecas, construía calzadas y edificios públicos, y al mismo tiempo llevaba la guerra a los confines del mundo, esclavizaba a miles de personas, se deleitaba con la lucha a muerte de gladiadores y condenaba a ser devorados por las fieras a los prisioneros. Y, sin embargo, de ella procedemos. ¿Violentos? No menos que sus vecinos.
    Un beso

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    1. Exactamente, madame. Todos tienen su historia de violencia, y no se libra ninguna época.

      Feliz tarde

      Bisous

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  5. ¡Cuánto le debemos a Teodorico¡
    Está claro que los juegos en los que participa la masa, "el pueblo" se prestan a toda clase de excesos. Son necesarios, según dicen, para controlar frustraciones. Sea cual sea la razón, en todas las épocas los espectáculos han sido un desahogo social. Hoy es el fútbol, por suerte no hay sacrificios humanos, dándole a la pelota es suficiente para contentar a los dioses.

    Bisous y buenas tardes.

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    1. Sí, los dioses hoy se contentan con poco, pero muchos aficionados no. Hablando de violencia, debemos al fútbol precisamente más de una muerte y unas cuantas barbaridades.

      Feliz tarde

      Bisous

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  6. Y los laureados atletas del pasado, gladiadores incluidos, tienen su continuidad hoy en los futbolistas, ídolos de masas a los que algunos hasta les perdonan sus deudas con el fisco. Los nuevos dioses.
    Si tengo la suerte de pillar un ordenador en estos días de agosto, procuro visitaros para ver qué escriben los amigos. Con el móvil patatero que tengo solo me da para el "feisbu", Y a pedales.
    Un abrazo.

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    1. Siempre es un placer recibir tu visita. Yo con el móvil no quiero saber nada de internet, ni "feisbu" ni na, que luego es una esclavitud. Me pongo cuando estoy delante del ordenador, y con eso ya es bastante.

      Bisous y hasta pronto.

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  7. Una constante a lo largo de los siglos: conducir al hombre hacia unos ciertos divertimentos que de alguna forma le alienan de sus propios intereses. Diversión y control desde las alturas, pan y circo que sigue siendo actual, Madame.

    Bisous.

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)