domingo, 23 de julio de 2017

La higiene en la antigüedad


Los antiguos egipcios concedían gran importancia a la higiene, pues creían que cuanto más limpia y perfumada estuviera una persona, más cerca se encontraba de los dioses. Por tanto, cuestiones como el aseo, los cosméticos y la vestimenta eran esenciales a la hora de enterrar a los muertos. 

Es a los egipcios a quienes se suele atribuir el primer desodorante de la historia, para cuya elaboración recurrían a una variedad de especias. Esta práctica de perfumarse las axilas habría sido imitada con posterioridad por los griegos.

El pueblo egipcio conocía igualmente la pasta para limpiar los dientes. En la Biblioteca Nacional de Viena hay una colección de papiros que incluyen la receta del dentífrico más antiguo del mundo, a base de flores de iris secas, sal, pimienta y menta. Tampoco olvidaban los palillos, utensilios que se encontraron junto a los restos momificados de sus dueños en tumbas que datan del 3500 a. C., sin duda allí depositados para que los difuntos pudieran continuar con sus hábitos higiénicos en el más allá.

Para el mal aliento tenían un remedio: mezclaban miel con hierbas y especias hervidas, entre ellas canela y mirra, y elaboraban con la mezcla unas pastillas capaces de combatir el problema.


Librarse de parásitos era importante para todos los egipcios, puesto que piojos o pulgas podían ser portadores de temibles enfermedades, como por ejemplo el tifus. Solían afeitar la cabeza para evitar los piojos, aunque utilizaban pelucas. Estas se elaboraban generalmente con fibra vegetal, pero los más acaudalados podían comprarlas de cabello humano. La calidad de las pelucas se convirtió así en un símbolo de status. 

A los niños y las niñas se les dejaba crecer una trenza en el lado derecho, cubriendo la oreja, un símbolo de la infancia. Al alcanzar la pubertad llegaba el momento de cortar la coleta, a excepción de los príncipes, que la conservaban más tiempo. 

En el caso de los sacerdotes, era preceptivo afeitarse todo el cuerpo, una práctica que solían realizar cada dos días, pues consideraban indigno tener piojos o cualquier otro parásito mientras servían a los dioses. 

En las tumbas se han encontrado muchos utensilios para el cuidado personal y del cabello, como espejos de cobre pulidos con mangos muy elaborados que se colocaban bajo la cabeza del difunto o ante su rostro, peines de marfil y plata, horquillas, pinzas de bronce para las cejas y maquinillas de afeitar de oro.

Según el papiro de Ebers, que se remonta al 1500 a. C., los egipcios empleaban un material similar al jabón, un compuesto de sales alcalinas, grasas animales y vegetales. No sólo lo utilizaban para el lavado, sino también para el tratamiento de enfermedades de la piel. Muchos se lavaban varias veces al día, por ejemplo antes y después de las comidas. Generalmente este aseo consistía en sumergir las manos, rostro o pies en palanganas con agua y jabón.

En el mundo antiguo los baños públicos se convirtieron en la principal forma de bañarse, puesto que mucha gente no tenía acceso a instalaciones privadas. Uno de los primeros es el de Mohenjo-daro, ubicado en Pakistán y que se remonta a la civilización del Valle del Indo, una de las tres más antiguas junto a la egipcia y la mesopotámica.

En el antiguo Egipto y Mesopotamia los más acaudalados disponían de habitaciones en las que los sirvientes vertían sobre ellos agua fría que caía de una jarra. Pero para que apareciera realmente la ducha habría que esperar a los griegos. Fueron ellos los primeros en hacer que el agua fluyera sobre las cabezas de la gente a través de tubos de plomo. En el siglo XI a. C. ya contaban con baños públicos, y con posterioridad hubo bañeras en la parte superior de los gimnasios, para que los atletas que allí competían desnudos pudieran bañarse después de sus ejercicios. Unos leones con las fauces abiertas conducían a las duchas, y contaban con piscinas circulares con hileras de peldaños en los que se podía descansar. La variedad de tipos de baño se multiplicó: los había de agua caliente, de vapor, de arena, cascadas frías, etc.

Más tarde los romanos desarrollarían este sistema de tuberías, creando acueductos y baños en los que se ofrecía también masajes y entretenimiento. Las termas romanas llegaron a tener salas de juegos, jardines e incluso bibliotecas y teatros. 

En la antigüedad tampoco olvidaban ocuparse de la menstruación de las mujeres, y algunas civilizaciones, como la persa y la babilonia, tenían cabañas donde las mujeres iban a sangrar. Entre los antiguos egipcios se usaban una especie de tampones hechos con papiro, y en general todos los pueblos utilizaron paños y tampones de madera, lana o cualquier material que sirviera para absorber. Existieron también los sacos catameniales, una especie de artefactos con forma de embudo, parecidos a irrigadores vaginales que se insertaban para recoger la menstruación.

Parte esencial de la higiene eran las letrinas. Para los egipcios consistían en una losa de caliza delimitada por dos muros cuya misión era evitar que las salpicaduras estropearan el adobe de la construcción. Las deposiciones salían al exterior de la vivienda a través de un caño, o bien a un gran recipiente colocado en la parte inferior. También disponían de retretes portátiles consistentes en un taburete con un agujero en el centro.

En Roma, las clases más afortunadas tenían letrinas consistentes en fosas cubiertas con una placa con agujeros circulares. Estaban situadas cerca de la cocina, para que al baldearla esa misma agua arrastrara la suciedad a través de un canal que conducía al sistema de alcantarillado. 

Los pobres que se hacinaban en las insulae contaban con tinajas que hacían las veces de orinales que guardaban en el hueco de la escalera de la planta baja, o bien se servían de una simple fosa que se limpiaba periódicamente para evitar los malos olores. 

Había letrinas públicas, habitaciones provistas de bancos de piedra adosados a los muros, con espacio para varias personas que hacían sus necesidades fisiológicas al mismo tiempo, unos frente a otros sin paredes de aislamiento. Bajo los asientos había recipientes que eran recogidos por el personal. Aquellos ciudadanos que acudían a las letrinas acompañados de sus esclavos, hacían que ellos se sentaran primero en el banco para calentar la piedra.

En lugar de papel higiénico, los romanos se limpiaban con una esponja o bien lana o algún tipo de tela insertada en el extremo de un palo. Había una fuente para lavarse después las manos, y canales por los que corría el agua de forma continua para que pudieran aclararse las esponjas. Esto era especialmente conveniente, puesto que las esponjas también eran públicas, y sólo los más ricos llevaban las suyas. Los demás se veían obligados a compartirlas.



Y yo que iba a merendar, ya no me quedan ganas. ¡Quién me mandará meterme en estas!



24 comentarios:

  1. Nos parecen increíbles los progresos de los egipcios de hace tres mil años, sea en higiene personal, alcantarillado o medicina y la facilidad con la que han desaparecido de esa zona del mundo.
    Y es que la Historia demuestra que el progreso alcanzado puede desaparecer en dos generaciones. En una excavación se encontraron instrumentos de cirugía de hace más de tres mil años, y para pasmo general, se sabe que ya entonces realizaban operaciones de cataratas, con instrumentos que son exactos a los que usa la cirugía actual.

    Buena tarde de domingo y bisous

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    1. Sí, con poca tecnología lograban ser muy apañados, y también los romanos.

      Feliz domingo

      Bisous

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  2. Pues eso de que un esclavo le calentara a su señor la piedra para que no se le enfriaran las nalgas, supongo que estaría bien..., en invierno, claro.
    Y pensar que luego, durante muchos siglos, en la Edad Media, la especie humana, se pareciera a los gatos en su aversión al agua.
    Beso su mano, blanca y preciosa, como sé que la tiene.

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    1. O sea que usted en verano iría sin esclavo. Muy bien, monsieur, porque total es cosa superflua en tales casos.

      No me diga que me ha visto sin guantes!

      Feliz domingo

      Bisous

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  3. Hola Madame:
    Ya sabía yo que eso de la higiene no era un invento moderno. Me llamó la atención lo de calentar la piedra...Mejor no escribo lo que pienso.
    En alguna oportunidad creo haberle comentado que no sé si hubiese vivido en la edad media...

    Besos

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    1. No termino de imaginarlo a usted en la Edad Media, Manuel. En cambio en el siglo XVII, allá en la corte del Rey Sol... Y eso que lo de la higiene también por allá se las traía.

      Feliz domingo

      Bisous

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  4. A veces nos quejamos diciendo que todo tempo pasado fue mejor, pues creo que estamos equivocados, no conocía esta parte de la historia, Gracias.

    mariarosa

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    1. No todo es progreso, pero afortunadamente estas cuestiones sí lo han sido.

      Feliz domingo

      Bisous

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  5. Hemos avanzado mucho en algunas cosas. En otras no tanto. Como decía un viejo conocido mío: a pesar de pertenecer a la clase trabajadora, vivo mejor que los reyes de la antigüedad, que se limpiaban el trasero con un trapo, viviendo en esos palacios tan fríos en invierno y sin agua corriente. Bueno, y sin internet para enterarse por alguna amiga de cómo era la higiene en tiempos pretéritos.
    Un abrazo, Montserrat.

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    1. Sí, hoy día no se pueden tener secretos, Cayetano. Todo se publica en los blogs. Hay que andar con pies de plomo.

      Buenas noches

      Bisous

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  6. Felicidades, me encantó el post.

    Llama la atención al ver las películas actuales ver a los personajes que representan a épocas, digamos medievales, contar con sonrisas blancas y perfectas.

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    1. Sí, debía de ser penoso. Pero agradezco a Hollywood que opte por no ser tan realista!

      Muchas gracias y feliz semana.

      Bisous

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  7. Generalmente cuando una sueña despierto, imaginando románticamente los días antiguos y deseando vivir tal o cual aventura, nunca piensa en estas cuestiones...

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    1. La fantasía suele ser complaciente. Nos permite quedarnos con la parte que nos gusta. Pero resulta curioso adentrarnos de vez en cuando en esas otras cuestiones que solemos pasar por alto.

      Feliz comienzo de semana.

      Bisous

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  8. merendar, con el calor que hace... nosotros no venimos de esas tradiciones culturales, madame. nosotros, hombretones de bien, venimos de a) tribus nórdicas bárbaras sin un ápice de afeminamiento y viriles costumbres o b)los espartanos del comic 300. au.
    :)
    este es el nivel a esta hora de la tarde.
    bisous madame!

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    1. A lo mejor nos gustaba más así, monsieur. Pero lamentablemente a mi tribu la aniquilaron entera en la Campa Torres. Los romanos de Augusto no dejaron supervivientes.

      Feliz tarde

      Bisous

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  9. Mucho más limpios en la Antigüedad que los cortesanos versallescos, ¿no le parece, madame? La Iglesia interpretó como pecado la excesiva higiene y estaba prohibido bañarse desnudo a riesgo, por lo menos en los dominios hispánicos, de encontrarse al día siguiente con varios familiares del Santo Oficio en la puerta de casa.
    Un beso

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    1. Sí, hasta eso era un escándalo. Imagínese que la máquina del tiempo los escupa sobre una playa nudista. Volverían a morirse.

      Feliz tarde

      Bisous

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  10. Que gran diferencia mi querida Madame a la edad media...

    Será que los clérigos eran más desaseados, más bien fue la incultura imperante de esa época oscura e insalubre la que hizo de esa época un oscurantismo religioso, se olvidó el aseo y la higiene, el cuido por los demás y más aún el personal, dominaba el rigor religioso y las condenas por cualquier cosa.

    No es de extrañar que en la antigüedad el aseo fuere importante para toda la sociedad y las clases la aceptaban como una práctica total e importante, hasta hombría existen algunos que viven en.la edad media con ese olor reconocible desde mucha distancia, en tanto otras regiones sufren por no tener los medios para el aseo como sucede en ciertas regiones de África donde el agua es un líquido escaso y resulta valioso no desperdiciar una gota.

    Bisous

    Arnaud d'Aleman

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    1. Bueno, cuando una lee sobre las letrinas romanas, las encuentra mejorables. Eso de la esponja colectiva... No sé, pero no me convence. Y claro, eso los refinados romanos. Imagínese usted las tribus bárbaras, como apunta Tolya. En cualquier caso, en efecto,cualquier cosa mejor que la higiene medieval, o, mejor dicho, la ausencia de ella en la época.

      Feliz tarde

      Bisous

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  11. Tu merienda ha coincidido con mi desayuno, pero esos temas no suelen afectarme. Menos cuando se entromete mi imaginación, que a veces me juega malas pasadas.
    Hoy, por ejemplo, estaba mojando un rico bizcocho de limón en el café con leche y mira por dónde, me ha venido a la mente cierta esponja. Pública, para más señas...

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    1. Pues es una suerte que no resulte afectada por estas cosas, porque de haber sido yo quien se encontrara con el bizcocho de limóm mientras leía, no creo que me hubiera aprovechado mucho el desayuno :)

      Feliz tarde

      Bisous

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  12. Me ha resultado especialmente curiosa esa relación entre la higiene y la proximidad a los dioses. No está mal acicalar a los cadáveres antes de la putrefacción, pero más interesante todavía es esa práctica para estar entre lo vivos.

    Bisous.

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  13. No estaba nada mal para los tiempos que corrían. Aún en el d¡siglo XXi con todas las comodidades hay gente que hace ascos a la higiene:-(

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)